
Fructuoso con Emilio y su hija Nica. Este año cumplirá los 100 años. Desde los 16 trabajó la madera haciendo carros y aperos agrícolas.
Después de un ámplio recorrido por el ámbito vegetal y humano de Castilla y León, he preparado una colección fotográfica que bajo el título FLORA HUMILIS muestra, desde una particular perspectiva, la belleza cercana que esconden plantas de nuestro entorno y a esas personas que han logrado reparar en su uso o repercusión vital, convirtiéndolas en elementos cotidianos de sus vidas.
Desde que nacemos a la vida hasta nuestra desaparición, e incluso a la luz de nuestro recuerdo, el universo vegetal abraza nuestras vidas no sólo de forma material, sino emocional y sentimentalmente. Las flores que recibe la madre tras el parto o las que reposan en nuestras tumbas testimonian la íntima mirada que el hombre ha dirigido siempre a las plantas no sólo cómo sustento y curación del cuerpo, también como materialización de los sentimientos más profundos. Las plantas han aportado un lenguaje rico en significados a las artes como la arquitectura, la pintura o la escultura y podemos considerar al reino vegetal como el primer patrimonio del que se ha servido el hombre para evolucionar social y culturalmente.
Si bien dentro de la exposición se mostrarán 50 obras, la edición de un libro-catálogo presentará de manera más ámplia tanto la obra fotográfica del proyecto, como los textos del etnobotánico Emilio Blanco que le acompañan. Cien imágenes de la flora y las gentes que en el ayer, y hoy mismo, se acercan al mundo vegetal buscando tangibles e intangibles como lo es la propia belleza. Un repaso a la sociedad de Castilla y León a traves de personas que, en algunos casos, son depositarias de una vasta y rica cultura que se desvanece. Este blog repasará algunas anécdotas surgidas al hilo de éste trabajo y espero que sea un remover el rescoldo para que surja la llama. Sea… y sirva.
Justino Diez