“El arte y la naturaleza, las dos grandes manifestaciones de nuestro entorno, tan íntimamente unidas entre sí que no es concebible la una sin la otra, nunca se podrán encorsetar en la fórmula de un concepto.
Lo que diferencia las obras de arte de la naturaleza, es el resultado del acto creador: la acuñación de una forma propia, engendramiento, no imitación ni repetición.

Teesdalia coronopifolia
El arte emana directamente de la corriente de fuerzas de una época, y es su expresión más visible. Al igual que la intemporalidad de una brizna de hierba aparece, monumental y venerable, como símbolo de leyes originales y eternas de la vida, la obra de arte conmueve precisamente por su unicidad, por ser la manifestación más concentrada, el arco voltaico que une los dos polos: pasado y futuro.”
Karl Nierendorf