Un archivo de madera Los anillos anuales de crecimiento de algunos árboles suministran datos muy importantes para conocer el clima del pasado. Los anillos de un árbol pueden indicar los problemas ambientales a los que estuvo sometido a lo largo de toda su vida, como por ejemplo una sequía o un incendio. Al unir los datos obtenidos a partir de secciones de árboles que han vivido en el mismo periodo, se obtiene un amplio registro climático. Como otros indicios paleoclimáticos, los anillos de los árboles no sólo nos cuentan lo que ocurrió en el pasado, sino también lo que puede ocurrir en el futuro. El reloj de carbono
Los científicos utilizan la datación mediante radiocarbono para determinar las edades de los anillos de los árboles. Las plantas absorben carbono de la atmósfera. En torno a un 1% es carbono radioactivo, o carbono-14, que se forma en la atmósfera por la interacción de la radiación solar con el nitrógeno-14; el resto es carbono-12. Cuando un organismo muere y deja de asimilar carbono atmosférico, el carbono-14 que queda en su cuerpo se convierte gradualmente en carbono-12. La datación por carbono mide la proporción entre ambos e informa del tiempo que ha pasado desde que murió el árbol. La técnica se puede aplicar a especímenes con varias decenas de miles de años de antigüedad. Capas de información Los científicos pueden obtener una imagen del clima en el pasado a partir de los anillos de los corales, de las capas de los núcleos de hielo y de los anillos de los árboles. Pero hay otras fuentes: Sedimentos de los lagos Los lagos de los valles glaciares producen capas estacionales de sedimentos llamadas varvas. El grosor de las capas oscuras, ricas en materia orgánica, muestra que ese verano ha sido muy productivo. Las capas claras de arena y limo indican la cantidad de agua que recibió el lago en primavera, procedente de la lluvia y del deshielo glaciar. Depósitos de caverna El agua que gotea del techo de las cuevas va formando capas de depósitos en las estalactitas y estalagmitas (espeleotemas). Las capas muy delgadas indican que había menos agua y pueden ser el indicio de un antiguo periodo seco. La composición química de estas formaciones, y por tanto del agua que las originó, refleja también las condiciones del exterior de la cueva.
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