La energía del viento El viento puede impulsar a un barco a través del mar o poner en marcha un lavavajillas. Los molinos de viento o aerogeneradores, al girar, accionan el movimiento de un eje conectado a un generador eléctrico que produce electricidad. Los grupos de aerogeneradores, o parques eólicos, terrestres o marinos (donde los vientos son un 90% más fuertes y constantes), pueden generar tanta electricidad como una central eléctrica alimentada por carbón.
La energía eólica podría satisfacer el 20% de las necesidades de electricidad En realidad, la energía eólica es demasiado inconstante como para poder depender totalmente de ella: si no se dispone de un sistema para almacenar la energía, los parques eólicos apenas podrán satisfacer el 20% de la demanda eléctrica en un lugar determinado. Dinamarca obtiene más del 20% de su electricidad de la energía eólica. Cuando sus parques eólicos generan energía sobrante, ésta se transporta a través de líneas eléctricas para aprovecharla en alguna otra parte. Parte de ella se almacena mediante el bombeo de agua hacia embalses situados a mayor altitud. Cuando se necesita más energía, se provoca la caída del agua embalsada en los generadores hidroeléctricos. Dinamarca tuvo que negociar con sus vecinos para que el plan fuese viable: la mayoría de los embalses de agua están en las montañas de Noruega. ¡Pato! Los detractores de la energía eólica dicen que los aerogeneradores son perjudiciales para las aves, pero sus defensores afirman que no suponen un peligro mayor que cualquier otra estructura de gran altura, como un rascacielos o una torre eléctrica. Y los aerogeneradores se pueden emplazar lejos de los hábitats frecuentados por las aves para reducir los accidentes mortales.
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