Incendios Si te parece que últimamente llegan a tus oídos más casos de incendios que antes, no te equivocas. Desde hace unas décadas, muchas regiones del planeta han experimentado un fuerte incremento en la cantidad y el alcance de los incendios. Ahora, los estudios relacionan ese recrudecimiento en algunas áreas con periodos de sequía más largos y calurosos; en otras palabras, con el cambio climático. En muchos lugares, la primavera llega antes y el otoño más tarde, lo que significa que la temporada de incendios se alarga. La variación anual en la cifra de incendios está relacionada con las temperaturas de primavera y verano. En el oeste de Estados Unidos, las temperaturas medias de primavera y verano entre 1987 y 2003 fueron 0,87ºC más altas que en los 15 años previos. Ese mismo periodo sufrió cuatro veces más incendios, muchos de ellos a mayor altitud. Vigilancia frente a incendios Hay satélites que controlan la aparición de incendios midiendo el calor que emite la superficie de la Tierra. Una lectura nocturna de más de 38,9ºC se interpreta como incendio. Como los incendios forestales emiten cantidades importantes de CO2, el incremento de incendios haría aún más difícil frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Las flores que se abren en primavera La subida de las temperaturas puede suponer que la primavera llegue antes a algunas regiones, haciendo que la temporada de incendios se alargue. Los científicos que estudian el fuego han comprobado que las lilas salvajes del oeste de Estados Unidos son una buena alarma natural contra incendios: si florecen antes del 20 de mayo, será un año proclive a los incendios. Condenados por la sequía Hace más de mil años, los indios Pueblo desarrollaron una próspera cultura en el sudoeste americano. Sus asentamientos, relacionados entre sí mediante una extensa red de intercambios y lazos sociales, estaban formados por impresionantes edificios de mampostería y adobe. Pueblo Bonito, situado en Cañón Chaco, Nuevo México, tenía más de 800 habitaciones. Pero los ciclos climáticos naturales de la región expusieron a los indios Pueblo a episodios periódicos de extrema sequía. Finalmente, una serie de sequías colosales, algunas de las cuales se prolongaron durante varias décadas, asoló el sudoeste. La de mediados del siglo XII arruinó muchas granjas, y hacia 1150 Pueblo Bonito estaba prácticamente desierto. Los habitantes actuales del suroeste de Estados Unidos no han vivido sequías como aquellas, pero la historia sugiere que posiblemente las vivirán. Llamadores de lluvia Los indios Pueblo comían maíz, que necesita lluvia para germinar en invierno y para crecer en verano. Para provocar las lluvias, esculpían y pintaban imágenes de criaturas relacionadas con el agua, como ranas y renacuajos, sobre las vasijas para el agua.
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