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La observación de los océanos Conocer la temperatura y composición química del agua del mar no es tarea fácil: los océanos son vastos y profundos y no son iguales en todas partes. Pero con la ayuda de diversas técnicas los científicos van adquiriendo una idea cada vez más precisa de cómo está cambiando el océano y cómo seguirá cambiando en el futuro. ¿Cómo está afectando el clima al mar? Los científicos que estudian la temperatura y la composición química en distintas épocas tienen ya algunas respuestas.
Desde los barcos Los barcos que viajan entre continentes han sido durante mucho tiempo una de las mejores fuentes de información sobre el océano. Muchos barcos realizan mediciones de la temperatura y de la composición química del agua conforme cruzan los océanos, recogen muestras para su análisis en los laboratorios o arrastran aparatos que registran las temperaturas y la composición química del agua durante días, meses o años. El mar desde el aire Los barcos no cubren todos los rincones de los océanos; en realidad la mayoría sólo se desplaza por estrechas vías marítimas. Para disponer de mediciones a escala global, hoy en día los científicos utilizan satélites, que registran la altura de la superficie del mar y la temperatura. Las observaciones desde satélite permiten obtener una idea general de las temperaturas de la superficie oceánica; pero para obtener información más detallada sobre las temperaturas bajo la superficie, así como de la composición química del océano, muchos científicos utilizan redes de plataformas distribuidas regularmente por todo el globo terráqueo. Esos aparatos, como la boya de la imagen, pueden configurarse para medir la temperatura, el pH, la salinidad del agua o el contenido de CO2. La nueva generación Las boyas y plataformas son más o menos fijas: algunas se pueden mover arriba y abajo, pero todas están ancladas a un punto. Pero los planeadores marinos, como el de la imagen, pueden programarse para que viajen hasta cinco semanas, por lo general a lo largo de la línea de costa, saliendo a la superficie cada cierto tiempo para enviar información. Se autopropulsan por el mar, cambiando su flotación, y subiendo y bajando por la columna de agua con un movimiento de sierra.
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