El océano controla el clima
El océano actúa como un sistema global de control del clima: regula la concentración de CO2 de la atmósfera al absorber, almacenar y liberar los gases de efecto invernadero en lugares y formas muy distintos, afectando así al clima de la Tierra. De hecho el océano es un inmenso almacén de carbono, con una concentración 50 veces superior a la de la atmósfera. Pero que el carbono llegue al fondo del océano en forma de CO2 lleva su tiempo: hasta el momento, el océano ha absorbido en torno al 30% de todas las emisiones de CO2 producidas por la actividad humana en los últimos 200 años, y con el tiempo absorberá mucho más. Eliminación mediante la fotosíntesis Igual que los árboles en tierra, innumerables plantas microscópicas marinas (fitoplancton) viven cerca de la superficie del mar y absorben CO2. Los organismos más grandes se comen el fitoplancton y con el tiempo sus restos caen al fondo del mar donde se descomponen, liberando CO2 en las frías y profundas aguas. Allá puede permanecer durante miles de años. Eliminación por las conchas Muchos animales marinos, desde el fitoplancton a los caracoles, fijan CO2 para construir sus caparazones. Cuando los animales mueren, sus conchas caen al fondo, formando parte del sedimento, con lo que se reduce realmente el CO2 del océano. En zonas muy profundas las conchas se disuelven antes de llegar al fondo, liberando CO2 en las aguas. Puede parecer contradictorio, pero la formación de las conchas también libera CO2. Por eso, en las zonas en las que prosperan los organismos con caparazón, se produce una emisión real de CO2 a la atmósfera. Eliminación mediante el agua El CO2 se disuelve en el agua; cuanto más fría esté el agua, más CO2 puede disolver. Conforme las aguas superficiales se enfrían y se hunden lejos del ecuador, absorben CO2 de la atmósfera y lo transportan a las profundidades del océano. Esta agua rica en CO2 puede tardar entre siglos y milenios en volver a la superficie.
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