Paleoclima El pasado de la Tierra puede ser una ventana hacia el futuro Durante los últimos 11.600 años —un periodo que incluye toda la historia conocida de la humanidad—nuestro clima ha sido relativamente estable. Pero esos años no han sido lo habitual. Durante los dos millones de años previos, había gigantescos mantos de hielo que crecían y disminuían, con el consiguiente cambio en el nivel del mar. Las causas de estos sorprendentes cambios son complejas y no tienen nada que ver con los seres humanos. Pero estos sucesos dejaron una huella geológica inconfundible y a la vez aleccionadora. Los indicios del pasado pueden enseñarnos mucho sobre lo que podemos esperar -o esperamos evitar- en los próximos años. Por ejemplo, que las placas de hielo se fundan mucho más deprisa que lo que se forman; o que el nivel del mar pueda subir muy rápido. Pueden ocurrir y han ocurrido grandes cambios. Y en un mundo abarrotado de gente y de complejas civilizaciones pueden resultar catastróficos. La descarga de las placas de hielo en el mar En el pasado se han producido algunos episodios extraordinariamente rápidos de elevación del nivel del mar -más de un metro por siglo-. Pero los científicos no pueden asegurar que se vayan a producir elevaciones tan rápidas en el futuro porque nuestro conocimiento sobre las placas de hielo es incompleto. Un canal antiguo El Canal de la Mancha es un brazo del océano Atlántico que separa las islas británicas del norte de Francia. Pero hace unos 21.000 años, cuando enormes placas de hielo retenían agua suficiente como para que el nivel del mar estuviera 120 metros por debajo del actual, ese territorio no era más que un valle cruzado por un gran río que recogía las aguas de gran parte de la Europa continental. Testigos del deshielo A veces, encontrar indicios del deshielo no es más que una cuestión de observación. En la imagen, unos científicos observan cómo una corriente de agua se precipita a través de una grieta hacia el fondo de una placa de hielo. El agua fundida hace que el fondo de las placas se vuelva más resbaladizo, por lo que al aumentar el deshielo se puede incrementar drásticamente el ritmo de desplazamiento y fragmentación de los glaciares. ¿Por qué tantas idas y venidas del hielo en la antigüedad? Los científicos han dado una respuesta parcial a esta fascinante pregunta: las eras glaciales surgen por los cambios en la órbita del planeta que tienen lugar durante decenas de miles de años. Estos cambios alteran la cantidad de luz solar que incide en el hemisferio norte durante el verano. Cuando estos cambios se dan según una secuencia determinada, provocan que las placas de hielo se amplíen o se reduzcan; pero estos ciclos no explican la fusión de las placas de hielo hoy.
Todavía más Los ciclos de inclinación, precesión y, en menor medida, excentricidad es posible que afecten al clima al modificar la temperatura y la duración del verano en las latitudes altas del hemisferio norte, una región muy sensible al sol estival. Como allí hay tanta superficie terrestre, en invierno se acumula mucha nieve y hielo. Cuando llega el verano, se funden, en mayor cantidad cuanto más larga y cálida es esta estación. Y esto afecta al clima global, ya que el hielo y la nieve reflejan la energía solar y cuanto más persistan en verano, más fría será la Tierra.
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