El permafrost El permafrost, una capa sólida que no sólo está helada en invierno sino durante todo el año, ocupa un elevadísimo porcentaje de la superficie del hemisferio norte: el 25%. Gran parte está cerca del Círculo Polar (ver mapa), en regiones a las que el aumento de la temperatura ya está afectando seriamente. En muchos de estos lugares, el permafrost está desapareciendo. ¿Por qué deberíamos preocuparnos de algo que pasa en el suelo y lejos de donde vivimos casi todos nosotros? Porque supone un riesgo planetario cuyas dimensiones no conocemos con exactitud. El permafrost contiene grandes cantidades de carbono, por lo que su fusión podría emitir enormes cantidades de CO2 o metano a la atmósfera, lo que aumentaría el calentamiento atmosférico en todo el planeta. Una vasta extensión El permafrost—técnicamente suelo que ha estado congelado durante al menos dos años- rodea gran parte del Ártico. A menudo tiene un grosor de decenas o centenares de metros, y en algunas zonas puede ser incluso más grueso. Árboles "borrachos" Los árboles que crecen con formas extrañas son una señal de los cambios que se están produciendo en el Ártico. Al fundirse el hielo del permafrost, el suelo no congelado que se sitúa sobre él se deforma y se hunde; como es justamente en ese suelo donde están las raíces de los árboles, estos llegan a caerse. Sin la impermeabilización del permafrost, el agua se filtra rápidamente a través del suelo, quedando sin disponibilidad de agua. Vías retorcidas Esta nueva vía de ferrocarril construida en China occidental -la más alta del mundo- atraviesa amplios territorios de permafrost cuya temperatura media es tan sólo de 1 o 2ºC bajo cero. Si bien el cambio climático se tuvo en cuenta en los planos de construcción, el permafrost se ha fundido más rápido de lo previsto, lo que ha obligado a los ingenieros a reforzar las vías para que no se tuerzan. Algunas capas de permafrost han perdido entre 5 y 7 metros de grosor en tan sólo 20 años. Efectos contrapuestos Las plantas del Ártico están sintiendo los efectos del cambio climático de forma contrapuesta. Por un lado, el aumento de temperatura y de concentración de CO2 ha hecho reverdecer determinados tipos de vegetación. En la exposición se pueden ver unas fotos tomadas en la misma localidad de Alaska, una en julio de 1950 y la otra en agosto de 2002, que demuestran este efecto. Por otro lado, el aumento de temperatura provoca la fusión del permafrost, con lo que el agua de la superficie se filtra hacia abajo y la tierra se seca. Esto produce estrés hídrico en otras plantas.
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