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Cambio climático

La Roca combustible

Hace poco más de 400 años los humanos dieron los primeros pasos de un camino que iba a cambiar nuestras vidas –y nuestro planeta- de forma dramática. Dio comienzo en torno a 1550, cuando la extensión de los grandes bosques del norte de Europa empezó a disminuir. La población cada vez más numerosa de la región ya no podía utilizar sólo la madera como fuente de energía y empezó a utilizar otro combustible que abundaba en la zona: el carbón.

Al principio, la gente no quería utilizarlo. El carbón llenaba de humo el aire de la ciudad y el interior de las casas. Distintos oficios que precisaban del calor, como el soplado de vidrio o la fabricación de ladrillos, tuvieron que cambiar sus sistemas de producción para adaptarse a esta nueva energía. Pero a pesar de sus inconvenientes, el carbón pronto se convirtió en el combustible habitual; la roca combustible había iniciado una revolución.

La extracción del carbón

Durante siglos, las personas han recogido y quemado el carbón que encontraban en la superficie de la Tierra, en pequeñas cantidades. La primera minería subterránea se practicaba en pozos poco profundos a los que se bajaba mediante escaleras de madera. El carbón se sacaba a la superficie con cestas similares a la que se muestra aquí. Hacia finales del siglo XVII, los mineros llegaban a excavar hasta 50 metros de profundidad para extraer el carbón.

Poniendo el carbón a trabajar

A comienzos del siglo XVIII, el inventor británico Thomas Newcomen creó una máquina que transformó el mundo. Usando el carbón para generar vapor y ese vapor para dar energía a un motor, Newcomen diseñó un ingenio capaz de hacer el trabajo de muchas personas. Esta sencilla máquina inauguró una nueva etapa en la historia de la Tierra. Tras la creación de este invento, la actividad de los humanos comenzó a transformar el planeta al modificar su entorno natural.

Máquina de Newcomen

Modelo en miniatura de la máquina de vapor de Newcomen
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Modelo en miniatura de la máquina de vapor de Newcomen. Denis Finnin/ AMNH
Modelo en miniatura de la máquina de vapor de Newcomen. Denis Finnin/ AMNH

A tamaño real, esta máquina era grande y poco eficiente, pero en su día fue tan revolucionaria como lo ha sido el motor a reacción en nuestra época. Inventada en 1712, la máquina de Newcomen al principio se utilizó para bombear agua a la superficie desde las profundas minas de carbón.

Esta máquina consumía una gran cantidad de carbón. Según palabras del propietario de una mina, “el elevado gasto de combustible de estas máquinas suponía un importante lastre para la rentabilidad de las minas”. James Watt y otros investigadores perfeccionaron el diseño de Newcomen y a finales del siglo XVIII las máquinas de vapor gastaban la mitad de carbón y generaban como mínimo el doble de energía que la original.

 

 

 

 

 

 

Para saber más

Internet Climate change (Página web de la exposición del American Museum of Natural History)
http://www.amnh.org/exhibitions/climatechange/?section=how_we_got_here&page=rock_that_burns